22 de septiembre

30

Felices 30 años, Pichu

Te mereces lo mejor: un descanso y un respiro.

Y por eso…

Mañana prepara una mochilita

No preguntes mucho más. Solo hazme caso y mete estas tres cosas:

09:30

Lo único malo: hay que madrugar

A las nueve y media en pie. Ya lo sé, ya lo sé. Pero te prometo que en cuanto lleguemos me lo vas a agradecer. Seguro que vale la pena.

Lo que quería decirte

Treinta años y todo lo que vales

Llevas toda la vida peleando por lo tuyo sin hacer ruido. Sin quejarte, sin pedir nada a cambio, sin esperar a que nadie venga a arreglarte las cosas. Te levantas, tiras para adelante y punto. Eso, aunque parezca normal desde fuera, lo hace muy poca gente.

Eres de los que aguantan cuando la cosa se pone fea y siguen siendo buenos de todas formas. De los que se dejan la piel por los suyos y luego no lo cuentan. De los que, cuando todo el mundo se está viniendo abajo, encuentran la manera de sacarle una sonrisa a alguien. Esa clase de fuerza no se aprende, se tiene.

Y sí, también te toca parar. Llevas demasiado tiempo cuidando a todo el mundo y muy poco dejando que te cuiden a ti. Así que mañana no tienes que sostener nada ni resolver nada. Solo venir conmigo, desconectar y dejarte llevar.

Gracias por ser como eres. Por lo luchador, por lo noble y por lo mucho que aguantas sin perder el buen corazón. Los 30 te van a sentar de lujo, y yo pienso estar aquí para verlo entero.

Feliz cumpleaños, mi amor.

Mientras tanto…

Mira dónde hemos llegado

Treinta años tuyos y este trocito de ellos es nuestro.

Nosotros dos, amándonos mucho mucho junto al Nilo.

Nos vemos mañana temprano

Con la mochila hecha, el gorrito puesto y treinta recién cumplidos.

Hay algo para ti

Pulsa aquí y ábrelo, cumpleañero.

Se abre una sola vez. Con cariño.